¿Cuando empieza el día “B”? ¿A la entrada del novio en la cerimonia? ¿O bien a la entrada de la novia? ¿Quizás cuando el padrino ofrece el ramo a la novia? ¿O … a la llegada de los invitados?

Hay muchas maneras de ver y vivir el inicio de una boda y seguro que hay tantas como personas asisten. Para mí, en el caso de Kristy y Mark, como la mayoría de familiars y amigos, lo tenemos claro:

¡Comenzó de madrugada cuando todos nosotros nos pusimos de cara al trabajo!

Kristy y Mark son una pareja americana que decidió casarse en El Munt. Si, si, atravesaron el “charco” con todos sus más cercanos para celebrar su gran día!

Previamente, casi 12 meses antes, comenzó la aventura. Ellos en Estados Unidos y yo aquí buscando y rebuscando todo lo que ellos deseaban, haciendo Skypes y muchos emails, y al final ¡lo conseguimos! ¡Nos plantamos al día 16 de Julio con muchas ganas de poner imágenes a todo lo qe habían imaginado!

Luego comenzó a amanecer, todo el mundo arrancó motores y aquello fue un no parar. Esto es lo que tiene El Munt. Hay trabajos para todos, y siempre encuentras a alguien dispuesto a ayudarte.

Es divertido entrar en la cocina y ver cómo mientras unos desayunan, los demás llegan del bosque de buscar flores silvestres y las ponen con agua para que no se marchitan.

Salir fuera el jardín y mientras unos paran el sol y se relajan en la piscina, los otros cargan mesas y sillas diseñando cuál es la mejor manera de distribuirlo todo. Y entonces te surgen dudas, de si poner las tablas más hacia la derecha o más a la izquierda, y haces un grito, y salen de arriba en la terraza de la suite las damas de honor y te aconsejan sobre cual es la mejor manera.

Y si entras de nuevo en la casa y subes al primer piso, en la sala de estar siempre hay quien aprovecha para ponerse al día de los correos electrónicos, quien plancha las vestimentas para el gran día o bien, simplemente, hay quien descansa con un buen libro.

Mientras tanto, la novia se pone a punt en la gran Suite, un espacio donde no puede entrar todo el mundo. Las damas de honor, como los soldados en un castillo, controlan el acceso, a la vez que aconsejan y cuidan a la novia en todo momento: un buen desayuno, una buena copa de cava, fotos divertidas, mucha risas… vaya, que es un momento muy íntimo, un momento de la novia con sus más cercanas, su madre y … de vez en cuando conmigo, que entro con un montón de preguntes! 😉

A medida que va pasando el día, la actividad cada vez es más intensa: en la cocina se montan los centros de mesa buscando jarrones, botes y material vario; el comedor, se ponen a punto las iluminaciones nocturnas; en el jardín, mientras terminan de pulir los últimos detalles de la ceremonia, otros limpian la piscina, y otros acaban con las últimas decoraciones; se piensan y escriben en las pizarritas todos los mensajes que acompañarán durante el día, … ¡y tantas coses más!

El momento se acerca, y el novio se va poniendo a punto entre risas, momentos de reflexión, nervios, una buena cerveza con los amigos y momentos íntimos entre padre e hijo.

La novia, por su parte, se enfunda en el traje, aquel vestido tan esperado, tan rumiado, tan soñado. Momentos también muy intensos con la mare, con las dames de honor.

Momentos donde infinidad de pensamientos y emociones se cruzan.

Y el momento llega. El momento en que Mark se acerca a la gran habitación del castillo para encontrar su princesa, Kristy. Un momento mágico, un momento que marca un antes y un después del gran dia. Un momento único, su momento, el momento de la Kristy y el Mark.

Espacio: Masía el Munt. Cal Bernadàs 

Organitzación y planificación de la boda: Anna Niubò. Cal Bernadàs

Fotografía: Fotografia Sitges

Vídeo: OneDayOneSong

Catering: Lee Pennington

Sonoritzación y DJ: Parèntesis Grup

Ramo novia y damas de honor: Molist Floristes

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